El aumento al salario mínimo en México de 13% para 2026 está generando presiones sin precedentes en las micro y pequeñas empresas, que enfrentan costos laborales más altos sin incentivos fiscales compensatorios, advirtió ManpowerGroup. La combinación de incrementos salariales en doble dígito, reducción de jornada laboral y mayor fiscalización amenaza con acelerar la informalidad y reducir las inversiones empresariales en el país.
Alberto José Alesi, director general para México, el Caribe y Centroamérica en ManpowerGroup, señaló que el impacto es transversal a todos los sectores, pero las pymes carecen de capacidad financiera para absorber estos incrementos. Para los directivos de empresas medianas y grandes, esto significa presiones adicionales en cascada: los coordinadores y mandos medios exigirán ajustes salariales al verse alcanzados por los nuevos mínimos.
Costos laborales asfixian a pymes mexicanas
Las empresas mexicanas enfrentan un escenario de presiones múltiples que no se había visto en décadas. Al incremento del salario mínimo —que alcanzó 315.04 pesos diarios en zona general y 440.87 pesos en la frontera norte— se suman la reducción de horas de jornada laboral y una fiscalización más intensa por parte de las autoridades.
“No estamos en contra de los aumentos al salario mínimo, pero es necesaria una política de incentivos fiscales para que las que se han ido a la informalidad regresen. Todo no debe ser asumido al 100% por las empresas.”
El salario mínimo mensual se ubica ahora en 9,582.47 pesos, nivel que según la OCDE coloca a México en el máximo histórico entre sus países miembros. Sin embargo, Janneth Quiroz, analista financiera, advirtió que este incremento eleva los riesgos de persistencia inflacionaria, pues la inflación subyacente lleva seis meses por encima del 4%.
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Informalidad laboral: la válvula de escape empresarial
La falta de certidumbre jurídica y los cargos adicionales a la nómina están empujando a más empresas hacia la informalidad, según el diagnóstico de ManpowerGroup. Las iniciativas legislativas que amplían beneficios laborales sin ofrecer incentivos compensatorios a las empresas generan un círculo vicioso que afecta la recaudación fiscal y la productividad nacional.
Una tendencia emergente que ya se observa en México es el giro hacia consultorías autónomas y freelancers. En algunos países, este tipo de trabajadores representa hasta el 40% de la fuerza laboral. Las empresas mexicanas están explorando este modelo como alternativa para reducir costos fijos de nómina y obligaciones patronales.
Para las grandes corporaciones, el panorama también presenta desafíos. Alesi explicó que los incrementos salariales en doble dígito provocan que las empresas realicen menos inversiones de las que hubieran podido ejecutar con aumentos más moderados. Este efecto cascada impacta directamente en la generación de empleo formal y la expansión de operaciones.
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Sectores con mayor intención de contratación para cierre de 2026
Pese al panorama retador, la Encuesta de Expectativas de Empleo (EOS) de ManpowerGroup para el cuarto trimestre de 2026 muestra señales de recuperación selectiva. La proyección de cierre de año estima 250 mil empleos registrados, cifra inferior al rango optimista del Banco de México que proyectaba entre 220 mil y 400 mil fuentes de trabajo.
Los sectores con mayor intención de contratación son:
- Industria automotriz: 53%
- Centros de datos y hardware: 45%
- Bienes raíces: 44%
- Comercio y logística: 44%
- Finanzas: 43%
- Tech y servicios: 40%
- Hotelería y turismo: 36%
El sector automotriz, pese a las tensiones arancelarias con Estados Unidos, muestra una reconfiguración interesante. Mientras algunas ensambladoras abandonaron el país, otras están expandiendo inversiones, generando un dinamismo que podría traducirse en oportunidades para proveedores y empresas de servicios industriales.
Regiones con mejores perspectivas de empleo
A nivel geográfico, la región Noreste lidera las intenciones de contratación con 49%, impulsada por la actividad industrial y manufacturera. Le sigue el Sureste con 44%, principalmente por las obras de infraestructura pública que continúan en la zona. La región Centro también se ubica en 44%, por encima de la media nacional.
Para los directivos que anticipen estos movimientos regionales, la oportunidad está en reubicar operaciones o establecer alianzas estratégicas en zonas con mayor dinamismo. Las empresas que logren equilibrar los costos laborales crecientes con presencia en regiones de alta demanda tendrán ventaja competitiva en el cierre de 2026 y el arranque de 2027.