La brasileña Petrobras y la mexicana Pemex negocian un segundo acuerdo de cooperación que ampliará su alianza estratégica más allá de la exploración petrolera, con el objetivo de trabajar conjuntamente en refinación, procesamiento de combustibles, petroquímica y proyectos relacionados con la transición energética.
El anuncio fue realizado este viernes por la presidenta de Petrobras, Magda Chambriard, quien explicó que ambas empresas mantienen dos frentes de colaboración: el primero, enfocado en exploración y producción de hidrocarburos, ya se encuentra en marcha; el segundo está prácticamente listo para formalizarse y permitirá desarrollar proyectos industriales y comerciales.
La asociación con Pemex tiene dos vertientes. Una primera para explorar y producir conjuntamente en aguas mexicanas del Golfo de México, tanto someras como profundas, y la segunda para cooperar en acciones de refino y de mercado
Explicó la directiva durante una rueda de prensa.
El nuevo memorando de entendimiento contempla cooperación en áreas como refinación, procesamiento de derivados, comercialización de combustibles, petroquímica y desarrollo de biocombustibles, incluyendo proyectos relacionados con etanol y biodiésel.
Además, ambas compañías prevén intercambiar conocimientos tecnológicos para mejorar la eficiencia de sus procesos industriales y colaborar en iniciativas de descarbonización, eficiencia energética y captura de carbono, temas que han ganado importancia dentro de la estrategia energética de varios países productores de petróleo.
William França, director de Procesos Industriales y Productos de Petrobras, señaló que la cooperación podría extenderse al intercambio de tecnología para refinación y petroquímica, así como generar beneficios para la planta de Braskem en México mediante un mayor aprovechamiento del etano.
Un acuerdo que comenzó en junio
Aunque el anuncio representa un nuevo avance en la relación entre ambas petroleras, la cooperación entre Petrobras y Pemex comenzó oficialmente el pasado 23 de junio, cuando las empresas firmaron un Memorando de Entendimiento (MoU) en Río de Janeiro.
Ese documento estableció un marco general de colaboración para evaluar proyectos conjuntos en exploración y producción de hidrocarburos, así como para intercambiar conocimientos técnicos y analizar oportunidades de negocio.
El memorando tiene una vigencia inicial de dos años y, por sí mismo, no obliga a realizar inversiones ni implica la creación de empresas conjuntas o contratos de explotación. Cada proyecto deberá ser evaluado de manera independiente y requerirá análisis técnicos, financieros y las autorizaciones correspondientes antes de ponerse en marcha.
En ese sentido, el acuerdo anunciado ahora representa un paso adicional para desarrollar de forma específica la cooperación en actividades industriales y comerciales.
México, una prioridad para Petrobras
Durante la presentación, Chambriard aseguró que México se ha convertido en uno de los mercados estratégicos para Petrobras debido al potencial energético del Golfo de México y a las posibilidades de desarrollar proyectos conjuntos con Pemex.
La conversación con Pemex ha sido muy amistosa. Brasil y México son países hermanos y nuestras empresas estatales están comprometidas con trabajar en favor de sus poblaciones
La directiva añadió que las oportunidades de colaboración entre ambos países son amplias y abarcan desde la producción petrolera hasta la transformación industrial de los hidrocarburos y el desarrollo de combustibles con menores emisiones.
Petrobras busca replicar su experiencia en aguas profundas
Uno de los principales objetivos de Petrobras es evaluar el potencial de las aguas profundas del Golfo de México utilizando la experiencia que la empresa brasileña ha acumulado durante décadas en el desarrollo del presal, una formación geológica ubicada bajo una gruesa capa de sal en el océano Atlántico que hoy concentra cerca del 80 % de la producción petrolera de Brasil.
La directora de Exploración y Producción de Petrobras, Sylvia Anjos, explicó que el primer acuerdo entre ambas compañías ya contempla el intercambio de información técnica para analizar nuevas oportunidades de exploración, incluyendo estudios sísmicos, recuperación de campos maduros y posibles proyectos en aguas profundas y ultraprofundas.
El presal en el Golfo de México sí es un área de nuestro interés. Podemos analizar posibilidades cuando tengamos estudios más detallados de los datos sísmicos. Si existe potencial, podremos evaluar oportunidades, pero todo dependerá de la información que estamos obteniendo
Actualmente Petrobras es considerada una de las empresas con mayor experiencia mundial en operaciones offshore de alta complejidad, tecnología que permitió a Brasil convertir el presal en uno de los principales motores de su producción petrolera durante las últimas dos décadas.
¿Qué puede ganar Pemex con esta cooperación?
Para Pemex, la alianza representa la posibilidad de acceder a conocimientos técnicos que podrían fortalecer algunas de sus áreas estratégicas sin comprometer inversiones inmediatas.
Entre los principales beneficios potenciales se encuentran:
- intercambio de tecnología para operaciones en aguas profundas;
- modernización de procesos de refinación;
- cooperación en petroquímica y procesamiento de derivados;
- desarrollo de biocombustibles como etanol y biodiésel;
- proyectos relacionados con eficiencia energética y reducción de emisiones.
La colaboración también podría abrir la puerta al desarrollo de nuevas oportunidades comerciales para ambas empresas, aunque cada proyecto deberá analizarse de manera individual antes de concretarse.
Una alianza sin inversiones obligatorias
Aunque el anuncio ha despertado expectativas sobre posibles proyectos conjuntos, el acuerdo entre Petrobras y Pemex aún se encuentra en una etapa de cooperación técnica.
El memorando firmado en junio no obliga a realizar inversiones ni establece la explotación inmediata de nuevos yacimientos. Tampoco crea una empresa conjunta entre ambas petroleras.
En cambio, funciona como un marco de colaboración que permite compartir información, desarrollar estudios técnicos y evaluar futuras oportunidades de negocio antes de decidir si alguno de los proyectos resulta viable.
Esto significa que cualquier iniciativa derivada del acuerdo requerirá análisis económicos, estudios de factibilidad y las autorizaciones correspondientes por parte de ambas empresas.
Un acercamiento que también tiene un componente estratégico
La cooperación entre Petrobras y Pemex ocurre en un momento en que los gobiernos de Brasil y México han manifestado su interés por fortalecer la colaboración entre empresas estatales consideradas estratégicas para el desarrollo económico de ambos países.
Además del intercambio tecnológico, la alianza busca aprovechar las fortalezas de cada compañía.
Mientras Petrobras pretende ampliar su presencia internacional y diversificar su cartera de proyectos mediante nuevas reservas en el Golfo de México, Pemex puede beneficiarse de la experiencia brasileña en exploración marítima, producción offshore y procesos industriales de alta complejidad.
En el caso de Petrobras, México representa una oportunidad para expandirse hacia una región con importante potencial geológico y todavía con áreas poco desarrolladas en comparación con la porción estadounidense del Golfo de México.
¿Qué sigue para ambas petroleras?
El siguiente paso será la firma del segundo memorando de entendimiento enfocado en refinación, comercialización y procesos industriales.
Posteriormente podrían conformarse grupos técnicos de trabajo para identificar proyectos específicos en áreas como refinación, petroquímica, biocombustibles, eficiencia energética y exploración petrolera.
Por ahora, ninguna de las dos empresas ha anunciado inversiones concretas, montos económicos ni calendarios para desarrollar proyectos específicos.
Sin embargo, el avance de las negociaciones confirma que Petrobras y Pemex buscan construir una relación de largo plazo que abarque toda la cadena de valor de la industria energética, desde la exploración y producción de hidrocarburos hasta la refinación, la comercialización de combustibles y el desarrollo de tecnologías vinculadas con la transición energética.