Fragmento de SpaceX se estrelló contra la Luna

Ilustración: Mundo Ejecutivo CMDX

Un fragmento del cohete Falcon 9, de la empresa SpaceX, impactó la superficie de la Luna esta madrugada. El suceso ocurrió a las 2:35 a.m., hora del este de Estados Unidos (6:35 UTC), cerca del cráter Einstein. El evento expone un problema con implicaciones económicas directas: la gestión de desechos espaciales, en un momento en que gobiernos y empresas privadas invierten miles de millones de dólares en la carrera comercial hacia la Luna.

Un fragmento con origen en una misión comercial

La pieza, correspondiente a la segunda etapa del Falcon 9, permaneció a la deriva en el espacio desde enero de 2025. El cohete despegó el 15 de enero de ese año y transportó dos módulos de aterrizaje lunar desarrollados por empresas privadas: Blue Ghost, de la firma texana Firefly Aerospace, y Resilience, de la compañía japonesa ispace.

Blue Ghost logró un alunizaje exitoso en marzo de 2025, un hito que consolidó el modelo de negocio de aterrizajes lunares comerciales impulsado por la NASA a través de contratos con empresas privadas. Resilience, en cambio, no consiguió aterrizar de forma segura meses después, una pérdida que representó un riesgo financiero directo para las empresas del sector.

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Una falla operativa sin protocolo de mitigación

Julianna Scheiman, directora de Programas de Ciencia de la NASA y Dragon en SpaceX, explicó en conferencia de prensa, antes del impacto, que la empresa desecha de forma rutinaria la etapa superior de sus cohetes en misiones de baja energía, permitiendo que se queme en la atmósfera terrestre. Las misiones de alta energía, como la del transporte lunar, requieren en cambio protocolos distintos de disposición final.

“Hicimos eso aquí para la segunda etapa de las misiones de Ispace y Blue Ghost, y lo que ha ocurrido es que, esencialmente, una mezcla de actividad solar y fuerzas gravitacionales la han puesto en una trayectoria hacia la Luna”, señaló Scheiman.

Astrónomos independientes rastrearon la etapa superior del cohete con datos de acceso público, una práctica que ilustra la falta de un sistema institucional centralizado para el monitoreo de objetos en tránsito hacia la Luna. El especialista Bill Gray calculó el impacto a una velocidad cercana a los 8,700 kilómetros por hora, cifra que la NASA confirmó tras el suceso.

Sin daño a la Tierra, con un cráter confirmado en la Luna

La NASA descartó cualquier peligro para la Tierra a raíz del impacto. Un estudio elaborado por un equipo internacional de investigadores, encabezado por Benjamin Fernando, del Laboratorio Nacional de Los Álamos, y enviado a revisión en The Astrophysical Journal Letters, calculó un cráter de aproximadamente 18 metros de ancho y 4 metros de profundidad.

El fragmento, con un peso cercano a los 4,000 kilogramos, equivaló en tamaño a un autobús escolar. El impacto ocurrió en el lado de la Luna orientado hacia la Tierra, pero en la zona iluminada por el Sol, condición que impidió su observación a simple vista desde territorio terrestre.

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La acumulación de desechos, un riesgo para la economía espacial

El episodio expuso, según especialistas, un problema en expansión para toda la industria: la acumulación de objetos artificiales tanto en órbita terrestre como en el entorno lunar. Bill Gray advirtió, antes del impacto, sobre la saturación creciente del espacio cercano a la Tierra.

“Allá arriba todo se está llenando demasiado”, declaró Gray.

La ausencia de una atmósfera protectora en la Luna elimina el mecanismo natural que en la Tierra reduce buena parte de este riesgo, un factor que empresas del sector deberán considerar en sus modelos de gestión de flota y disposición de equipo. El antecedente más reciente data de marzo de 2022, cuando una etapa de un cohete chino se estrelló contra la superficie lunar tras concluir una misión de prueba.

El impacto en la agenda comercial del sector espacial

La NASA proyecta, a través de su programa Artemis, una presencia humana más sostenida en la superficie lunar, un proyecto que moviliza contratos con múltiples empresas privadas de transporte, infraestructura y logística espacial. En ese contexto, la gestión de desechos deja de ser un asunto exclusivamente científico y se convierte en un factor de riesgo operativo y regulatorio para toda la cadena de valor de la economía lunar emergente.

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