Trend viral de fotos IA: 27% no revisa permisos de apps

El trend viral de fotos estilo años 80 con IA expone datos biométricos corporativos. Kaspersky revela que 27% de usuarios no revisa permisos de apps, riesgo para empresas.

El trend viral de fotos estilo años 80 con inteligencia artificial que inunda redes sociales representa un riesgo para la ciberseguridad corporativa que los directivos mexicanos deben evaluar, según advierte Kaspersky. La tendencia que transforma selfies en retratos ochenteros puede facilitar fraudes, suplantaciones de identidad y campañas de ingeniería social dirigidas a ejecutivos y empleados.

De acuerdo con un estudio de la compañía de ciberseguridad, el 27% de los usuarios en América Latina admite que no revisa los permisos que solicita una aplicación antes de instalarla. Esta práctica expone a las organizaciones cuando sus colaboradores comparten fotografías de alta calidad que contienen información suficiente para extraer características biométricas.

Riesgo biométrico para empresas

La dinámica viral invita a los usuarios a subir una fotografía actual para descubrir cómo se habrían visto hace cuatro décadas, recreando su rostro con la moda, accesorios y estética característica de los años 80. A esta tendencia ya se suman nuevas versiones, como la que transforma a los usuarios en personajes de la antigua Grecia, manteniendo la misma lógica de procesamiento facial.

El rostro requiere especial cuidado porque, a diferencia de una contraseña corporativa, no puede simplemente reemplazarse si la información asociada termina comprometida. Mediante tecnologías de reconocimiento facial, una imagen puede ser analizada para identificar características particulares de una persona y generar patrones que permitan reconocerla.

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Datos corporativos que quedan expuestos

Una selfie puede revelar más información de la que el usuario pretende compartir. Documentos, credenciales corporativas, uniformes, ubicaciones reconocibles de oficinas y otros elementos visibles en la imagen pueden aportar información adicional que facilite la construcción de perfiles digitales utilizados en ataques dirigidos contra empresas.

En manos equivocadas, una fotografía facial puede combinarse con nombres de ejecutivos, perfiles de LinkedIn, números telefónicos corporativos u otros datos disponibles en internet para construir una representación completa de la identidad de una persona. Esta información puede ser aprovechada para crear perfiles falsos, contenidos manipulados con IA o campañas de phishing empresarial más personalizadas.

“Estos trends muestran cómo un incentivo divertido puede llevarnos a entregar información personal sin detenernos a pensar qué sucede después con ella. Una fotografía clara del rostro puede ser procesada para obtener características biométricas y, a diferencia de una contraseña, nuestro rostro no puede cambiarse si esa información termina expuesta.”

María Isabel Manjarrez, Investigadora Senior de Seguridad en Kaspersky

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Políticas de privacidad que nadie lee

El riesgo aumenta cuando los usuarios participan en tendencias virales sin revisar quién opera la plataforma que recibe su fotografía, cómo procesa las imágenes, durante cuánto tiempo puede conservarlas o si contempla usos adicionales. Dependiendo de las condiciones del servicio, una imagen cargada para generar un retrato podría quedar almacenada o ser utilizada posteriormente para el entrenamiento de sistemas de inteligencia artificial.

La rapidez con la que aparecen y se viralizan estas herramientas hace que las personas acepten permisos o condiciones sin revisarlos. El dato de Kaspersky sobre el 27% que no revisa permisos refleja una vulnerabilidad que los departamentos de TI deben considerar en sus políticas de uso de dispositivos.

Medidas de protección corporativa

Para los directores de tecnología y responsables de ciberseguridad, la proliferación de estos trends representa una oportunidad para reforzar la capacitación en seguridad digital del personal. Las organizaciones que implementen políticas claras sobre el uso de aplicaciones de terceros con acceso a datos biométricos reducirán su superficie de ataque.

El objetivo no es prohibir el aprovechamiento de las posibilidades de la inteligencia artificial, sino hacerlo de forma consciente. Para las empresas que manejan información sensible de clientes o datos financieros, la señal es clara: incorporar en sus programas de awareness advertencias específicas sobre el riesgo de compartir fotografías faciales de alta resolución en plataformas no verificadas.

Los directivos que anticipen protocolos de protección de identidad digital para sus colaboradores tendrán ventaja en un entorno donde los deepfakes y las suplantaciones con IA se vuelven cada vez más sofisticados y difíciles de detectar.

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