Una filtración de nóminas policiales confirma lo que México Evalúa y el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) han documentado: más de 30% de los elementos estatales y municipales en México percibe ingresos por debajo del umbral de bienestar, mientras enfrentan jornadas de hasta 24 horas continuas. Para las empresas que dependen de la seguridad pública —cadenas de suministro, logística, retail y manufactura—, esta crisis de talento policial se traduce en mayor riesgo operativo y costos de seguridad privada que ya superan los 100 mil millones de pesos anuales a nivel nacional.
Diagnóstico de salarios policiales: las cifras que preocupan
El diagnóstico oficial del SESNSP sobre sueldos y prestaciones policiales revela un panorama crítico para la seguridad empresarial en México. Más de la mitad de los policías municipales percibe menos de 15 mil pesos mensuales, cifra que ubica a estos servidores públicos en condiciones de precariedad económica según los parámetros de CONEVAL.
El informe de México Evalúa detalla que apenas 21.4% de los policías estatales y municipales cuenta con un paquete completo de prestaciones. Esta deficiencia incluye acceso limitado a seguridad social, que solo reciben entre 19.3% y 52.5% de los elementos según la entidad federativa.
“Menos del 70% de los policías cuenta con todas las prestaciones básicas establecidas en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.”
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La brecha salarial frente al crimen organizado
Los salarios bajos de policías en México contrastan dramáticamente con las ofertas del crimen organizado. Mientras un elemento municipal promedio percibe entre 8 mil y 15 mil pesos mensuales, organizaciones criminales ofrecen pagos que multiplican estas cifras por tres o cuatro veces, según han documentado fiscalías estatales en casos de cooptación policial.
Esta debilidad institucional genera consecuencias directas para el sector empresarial mexicano. Las compañías dedicadas a logística, transporte de carga y retail reportan incrementos anuales de 15% a 20% en sus presupuestos de seguridad privada para compensar la falta de presencia policial efectiva en rutas críticas.
Para los directivos de recursos humanos y operaciones, el diagnóstico plantea un dilema estructural: la rotación policial elevada —producto de la precariedad laboral— debilita la capacidad de respuesta ante incidentes en instalaciones corporativas, cadenas de suministro y traslado de personal ejecutivo.
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Jornadas laborales extremas y fuga de talento
El rezago policial en México se agrava por condiciones laborales que incluyen jornadas de hasta 24 horas continuas o períodos de acuartelamiento de varios días. Esta dinámica no solo afecta la salud de los elementos, sino que reduce drásticamente la capacidad operativa de las corporaciones.
La falta de personal policial se convierte en un círculo vicioso: los salarios bajos generan rotación elevada, lo que incrementa las cargas de trabajo para los elementos que permanecen, deteriorando aún más la calidad del servicio de seguridad pública.
Desde la perspectiva de talento ejecutivo, las corporaciones policiales enfrentan el mismo reto que cualquier empresa: retener personal calificado requiere compensaciones competitivas y prestaciones completas. Sin estos elementos, la fuga de talento hacia el sector privado de seguridad —o peor, hacia organizaciones criminales— continuará deteriorando las capacidades institucionales.
Impacto empresarial: cuando el Estado no alcanza
Las empresas en México absorben el costo de la precariedad policial a través de múltiples vías. El gasto corporativo en seguridad privada representa ya una partida significativa en los presupuestos operativos de sectores como manufactura, agroindustria y comercio.
Para los inversionistas extranjeros, la debilidad institucional del aparato de seguridad pública aparece como factor de riesgo en sus evaluaciones. Las calificadoras y consultoras de riesgo país incorporan métricas de capacidad policial en sus análisis, afectando decisiones de inversión directa.
El programa de Salario Digno para Policías que promueve el SESNSP busca homologar percepciones a nivel nacional, pero su implementación depende de presupuestos estatales y municipales frecuentemente insuficientes. Sin recursos federales adicionales, la brecha salarial seguirá ampliándose.
Lo que deben anticipar los directivos
Para las empresas con operaciones en México, la crisis del talento policial requiere estrategias de mitigación inmediatas. Los directores de seguridad corporativa y gerentes de operaciones deben evaluar la vulnerabilidad de sus cadenas logísticas en entidades donde los diagnósticos muestran mayor precariedad policial.
Los directivos financieros que anticipen incrementos sostenidos en costos de seguridad privada podrán incorporar estas proyecciones en sus presupuestos 2027 con mayor precisión. La señal es clara: mientras el Estado mexicano no resuelva la brecha salarial policial, el sector empresarial seguirá subsidiando —de facto— las deficiencias del sistema de seguridad pública.