México enfrenta un momento decisivo: dejar de ser solo potencia manufacturera para convertirse en un hub de innovación tecnológica. Funcionarios de la Secretaría de Economía y del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) coincidieron en que las empresas mexicanas deben generar tecnología propia en lugar de solo ensamblar productos extranjeros, ante los desafíos que impone la política arancelaria de Estados Unidos y la revisión del T-MEC.
Para los directivos de empresas manufactureras en CDMX y el Bajío, el mensaje es claro: la ventaja competitiva basada en costos laborales ya no será suficiente. La transición hacia modelos de innovación y desarrollo tecnológico representa tanto un reto como una oportunidad de diferenciación en mercados globales.
Nearshoring impulsa transformación industrial
El nearshoring ha posicionado a México como destino estratégico por su cercanía con Estados Unidos, el marco del T-MEC y su sólida base industrial. Según análisis del Tecnológico de Monterrey, estos cambios transformarán la economía mexicana en los próximos dos años, impulsando tanto empleos como innovación en sectores tecnológicos.
La OCDE ha señalado que la Industria 2026 redefine el empleo en México, impulsada por la tecnología y la relocalización de cadenas productivas. Las empresas que no se adapten a esta realidad quedarán rezagadas frente a competidores que ya invierten en investigación y desarrollo.
“El país debe transitar de ser potencia manufacturera a convertirse en un hub de innovación tecnológica ante los desafíos que impone la política arancelaria de Estados Unidos.”
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Retos empresariales para 2026
Las pymes manufactureras enfrentan presiones específicas. El modelo tradicional de maquila y ensamblaje depende de contratos con empresas extranjeras que pueden reubicar operaciones ante cambios arancelarios. La revisión del T-MEC prevista para 2026 añade incertidumbre sobre las reglas de origen y los porcentajes de contenido regional exigidos.
Para microempresas (0 a 10 empleados) y pequeñas empresas (11 a 50 empleados), según clasificación de INEGI, el acceso a financiamiento para innovación sigue siendo limitado. Las medianas empresas (51 a 250 empleados) tienen mayor capacidad de inversión en tecnología, pero requieren alianzas estratégicas con centros de investigación.
El IMPI registra un incremento en solicitudes de patentes nacionales, aunque México aún está lejos de países como Corea del Sur o Alemania en generación de propiedad intelectual. Esta brecha representa una vulnerabilidad estructural para sectores como automotriz, electrónica y aeroespacial.
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Sectores con mayor oportunidad
Los corredores industriales del Bajío, incluyendo Guanajuato, Querétaro y Aguascalientes, concentran inversiones en manufactura avanzada. El Puerto Interior de Guanajuato ha destacado la necesidad de que las empresas de la región evolucionen hacia modelos de mayor valor agregado.
Los sectores con mayor potencial de innovación en México incluyen:
- Automotriz: desarrollo de componentes para vehículos eléctricos y sistemas de conducción autónoma
- Electrónica: diseño de semiconductores y sistemas embebidos
- Aeroespacial: manufactura de componentes críticos con certificación internacional
- Tecnologías de información: desarrollo de software y soluciones de inteligencia artificial
Las empresas de CDMX y Nuevo León lideran en sectores de tecnología y servicios empresariales, con ecosistemas de startups y acceso a capital de riesgo más desarrollados que otras regiones del país.
Estrategias para directivos mexicanos
El Banco de México ha señalado que la perspectiva económica para 2026 depende en gran medida de cómo las empresas respondan a los cambios estructurales del comercio internacional. La inflación controlada y las tasas de interés en descenso ofrecen condiciones favorables para inversiones en tecnología.
Las recomendaciones para ejecutivos y empresarios incluyen evaluar alianzas con universidades y centros de investigación, explorar incentivos fiscales para I+D disponibles a través de CONAHCYT, y diversificar mercados de exportación más allá de Estados Unidos.
Para las empresas que anticipen la transición de manufactura a innovación, el momento actual representa una ventana de oportunidad. Los directivos que inviertan en desarrollo tecnológico y capital humano especializado tendrán ventaja competitiva cuando las nuevas reglas del T-MEC entren en vigor y la política arancelaria de Washington se consolide.