El talento artesanal mexicano fue uno de los protagonistas de Aldea Global 2026, que llegó a esta vitrina internacional de la mano de Compartamos Banco. La iniciativa permitió que gente de todo el mundo conociera textiles elaborados en telar de cintura, piezas de laca tradicional y otras artesanías mexicanas en un espacio donde emprendedores muestran su trabajo al mundo.
A través de un pabellón instalado en la Primera Sección del Bosque de Chapultepec, la institución financiera reunió a 17 emprendedores que participaron de manera rotativa para exhibir y comercializar productos elaborados en talleres familiares y comunitarios. La iniciativa buscó acercar a los artesanos a nuevos mercados y fortalecer el crecimiento de sus negocios.
Compartamos Banco impulsa el acceso a nuevos mercados
Más allá del financiamiento, Compartamos Banco promueve programas de capacitación, educación financiera y espacios de exhibición que permitan a los microempresarios ampliar el alcance de sus productos.
Gerardo Aceves Plasencia, subdirector de Patrimonio de Marca y Educación Financiera de Compartamos Banco, explicó que el objetivo consiste en visibilizar el trabajo de los emprendedores mexicanos ante una audiencia internacional.
“Queremos que la gente vea que existe un banco mexicano que atiende a los emprendedores y que entiende el valor de lo que hacen. Muchas de estas piezas podrían exhibirse en cualquier parte del mundo y hoy tienen la oportunidad de llegar a personas de distintas nacionalidades que visitan este evento”, señaló.
La estrategia forma parte de una visión que busca acompañar a los pequeños negocios en distintas etapas de desarrollo, facilitando herramientas que contribuyan a su consolidación económica.
Tradición y emprendimiento llegan a Aldea Global
Entre las participantes se encuentra María Ángela Hernández Pérez, artesana de Chiapa de Corzo, Chiapas, quien se dedica a la elaboración de piezas de laca pintadas a mano. Su historia refleja cómo las tradiciones familiares pueden convertirse en una fuente de ingresos y desarrollo para las comunidades.
“Empecé a aprender cuando tenía 13 años. Mi mamá no me dejaba salir y me escapaba para ir al taller escuela. Después me casé con una familia que también trabajaba esta artesanía y decidimos seguir con la tradición. Hoy mantenemos nuestro taller y seguimos trabajando en familia”, relató.
Otra de las expositoras es Irais Mendoza Antonio, originaria de Santo Tomás Jalieza, Oaxaca, donde el telar de cintura forma parte de una herencia transmitida de generación en generación.
“Somos cuatro generaciones dedicadas al telar de cintura. Yo aprendí desde los siete años y me siento muy contenta porque esta experiencia permite que nuestra artesanía sea conocida por personas de todo el mundo”, comentó.
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