El caso de Malena Guinzburg y su rechazo a un video viral generado con inteligencia artificial que recreaba a su padre Jorge Guinzburg junto a Ernestina Pais reabre un debate crucial para las empresas mexicanas: ¿quién controla los derechos de imagen de personas fallecidas en la era de la IA generativa? Para los directivos de agencias de publicidad, productoras audiovisuales y marcas que operan en México, este episodio representa una señal de alerta sobre los riesgos legales y reputacionales de usar deepfakes comerciales sin protocolos claros.
Mercado de IA generativa en México: cifras que importan
La inteligencia artificial generativa mueve un mercado global valuado en más de 100 mil millones de dólares según proyecciones de 2026, y México no es ajeno a esta tendencia. Las agencias de publicidad y productoras nacionales ya experimentan con recreaciones digitales para campañas, pero el marco legal mexicano presenta vacíos significativos que pueden traducirse en demandas millonarias y daños a la reputación corporativa.
El caso Guinzburg ilustra un patrón recurrente: contenidos creados con aparente “buena voluntad” que terminan generando rechazo público y cuestionamientos éticos. La humorista argentina fue contundente sobre el video que circuló masivamente:
“No me gusta a una persona que no está hacerle decir cosas que no dijo. Me choca mucho. Me parece de mal gusto.”
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Publicidad con deepfakes: el riesgo legal que enfrentan las marcas
Malena Guinzburg también mencionó como ejemplo la publicidad de apuestas que recreó digitalmente a Diego Maradona durante el Mundial 2026, calificándola como “espantosa”. Este tipo de campañas plantea interrogantes directas para los directores de marketing y chief legal officers de empresas mexicanas: ¿existe consentimiento previo de los herederos? ¿Qué responsabilidad asume la marca si la familia demanda?
En México, la Ley Federal del Derecho de Autor protege los derechos de imagen, pero su aplicación a recreaciones con IA genera incertidumbre jurídica. Los tribunales mexicanos aún no han establecido precedentes claros sobre deepfakes comerciales de personas fallecidas, lo que representa tanto un riesgo como una oportunidad para que las empresas establezcan protocolos internos antes de que llegue la regulación estricta.
Las agencias de publicidad que operan en CDMX y otras ciudades del país enfrentan presión creciente de clientes internacionales que ya aplican estándares éticos más rigurosos sobre el uso de IA generativa. Ignorar esta tendencia puede significar perder contratos con marcas globales que priorizan la responsabilidad corporativa.
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Estrategia empresarial: cómo protegerse del riesgo reputacional
El episodio Guinzburg ofrece lecciones concretas para los ejecutivos mexicanos. La humorista destacó que el problema no empezó con la inteligencia artificial, sino que esta tecnología lo vuelve “más visible y más inquietante”. Para las empresas, esto significa que los riesgos reputacionales se amplifican exponencialmente en la era digital.
Los directivos de empresas de entretenimiento, publicidad y medios en México deben considerar implementar comités de ética específicos para proyectos que involucren recreaciones digitales. La inversión en asesoría legal especializada y consulta con herederos antes de lanzar campañas puede evitar crisis que cuesten millones de pesos en daños y pérdida de contratos.
La reflexión de Guinzburg sobre publicaciones póstumas de autores aplica directamente al mundo corporativo: “¿Qué sabés si el autor tenía ganas de que eso se sepa? Por algo no lo editó”. Esta lógica debería guiar las decisiones de las marcas que consideran usar imágenes de celebridades fallecidas para impulsar ventas.
Oportunidad para el sector legal y tecnológico mexicano
El vacío regulatorio actual representa una oportunidad de negocio para despachos de abogados y consultoras especializadas en México. Las empresas necesitan urgentemente políticas internas sobre uso de IA generativa, contratos tipo para licencias de imagen digital y protocolos de gestión de crisis cuando surgen controversias como la del video de Guinzburg.
Para las empresas tecnológicas mexicanas que desarrollan herramientas de IA, integrar funciones de verificación de consentimiento puede convertirse en un diferenciador competitivo frente a soluciones internacionales que carecen de esta capa ética. El mercado latinoamericano valora cada vez más la responsabilidad digital.
Para los directivos que anticipen estos cambios, la señal es clara: invertir ahora en marcos éticos internos para el uso de IA generativa no es solo prudencia legal, sino una ventaja estratégica en un mercado donde la confianza del consumidor se construye con transparencia y respeto por los derechos de imagen.