Antes de que existieran los grandes estadio, la pelota de hule cruzaba los espacios sagrados de Mesoamérica. Esa tradición la revive hoy el Ballet Folklórico de México, que estrena Juego de Pelota rumbo a la celebración del Mundial 2026.
La compañía que fundó Amalia Hernández recobra su vida sobre el escenario gracias a la dirección artística de Viviana Basanta y la música original de Salvador López Maldonado. Fue el 27 de mayo cuando se estrenó esta coreografía, la cual continuará este mes como parte de la programación del la compañía de danza.
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El Ballet Folklórico revive ‘El Juego de Pelota’ rumbo al Mundial
La inspiración nació entre códices, relatos prehispánicos y la observación de jóvenes que hoy mantienen viva esta tradición en distintos rincones del país. En la investigación, descubrieron que cada cultura otorgó al Juego de Pelota significados distintos: en algunos lugares sustituía a la guerra; en otros representaba el viaje del Sol, la observación del cosmos o la unión entre los mundos terrenal y celestial.
“La cancha era mucho más que un espacio de juego; era una representación del universo”, explica la creadora en entrevista con Mundo Ejecutivo CDMX. Esa visión se traduce en una coreografía donde los cuerpos recrean trayectorias celestes, tensiones rituales y el movimiento perpetuo que conecta el pasado con el presente.
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La música, compuesta especialmente para la obra por López López, se construye a partir de ecos imaginados de la antigua Mesoamérica. Teponaztli, flautas inspiradas en piezas olmecas, voces corales con palabras en maya y texturas electrónicas contemporáneas dialogan para crear un paisaje sonoro que parece surgir de un tiempo suspendido.
“No sabemos exactamente cómo sonaba la música prehispánica, pero sí podemos intentar abrir una puerta hacia ese mundo”, señala el compositor.
La puesta en escena también incorpora elementos visuales inspirados en la cosmovisión indígena. Formas que evocan pirámides, referencias al movimiento de los astros y una estética dominada por tonos manta y colores tierra construyen una atmósfera ceremonial donde el espectador es invitado a recorrer siglos de historia.
Más que una reconstrucción arqueológica, la obra busca demostrar que el Juego de Pelota sigue vivo. Hoy, cientos de jóvenes en estados como Sonora, Michoacán y diversas regiones del sureste practican variantes contemporáneas de esta tradición, manteniendo vigente un legado que sobrevivió a la Conquista y al paso del tiempo.
Entre la memoria y la reinvención, el Ballet Folklórico de México propone un viaje hacia el corazón simbólico de Mesoamérica. Un encuentro donde la pelota vuelve a convertirse en sol, la cancha en universo y la danza en un puente capaz de unir, una vez más, el pasado con el presente.
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