La experiencia de Ángel Estrada le permite ver lo que escapa a la mirada de otros: las empresas rara vez colapsan de un día para otro. Antes de que aparezca la crisis financiera, normalmente ocurre un deterioro más profundo y silencioso. La pérdida de capacidad organizacional es el enemigo sigiloso que evita reaccionar a tiempo frente a los problemas internos.
El empresario, investigador y doctor en Contabilidad dedicó años al estudio de la insolvencia empresarial en México. A través de una investigación aplicada a compañías que cotizaron en la Bolsa Mexicana de Valores durante más de 20 años, identificó patrones financieros y organizacionales que anteceden a las quiebras corporativas.
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El Quinto Elemento de Ángel Estrada
Su análisis incluye variables relacionadas con rentabilidad, liquidez, endeudamiento, flujo operativo y factores macroeconómicos. Sin embargo, encontró una contradicción recurrente: muchas empresas detectaban señales de deterioro, pero aun así continuaban avanzando hacia el colapso.
“Los modelos podían anticipar el deterioro financiero. Lo que no explicaban era por qué algunas empresas reaccionaban a tiempo y otras seguían avanzando hacia el colapso viendo exactamente las mismas señales”, explica.
A partir de esa observación desarrolló el concepto denominado “El Quinto Elemento”, definido como la capacidad organizacional de reaccionar antes de que la presión haga imposible actuar.
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El deterioro invisible dentro de las empresas
Ángel Estrada asegura que uno de los principales riesgos para las organizaciones surge cuando la información deja de circular para resolver problemas y comienza a administrarse políticamente para evitar conflictos internos.
“Muchas veces el objetivo dejaba de ser resolver el problema y comenzaba a ser proteger posiciones, evitar conflictos o conservar poder”, señaló.
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Según su experiencia, las juntas corporativas comienzan a politizarse, las malas noticias se suavizan y las decisiones incómodas se retrasan. Mientras tanto, cada área protege intereses propios: presupuesto, bonos, estabilidad o posiciones jerárquicas.
“El área comercial busca vender más aunque el margen se deteriore. Finanzas protege indicadores aunque la operación se fracture. Y mientras todos intentan proteger algo, la empresa empieza a quedarse sin dirección”, advirtió.
Empresas que parecen exitosas… pero ya están fracturadas
Para Ángel Estrada, muchas compañías aparentan crecimiento mientras internamente ya atraviesan un desgaste estructural.
“He visto empresas incrementar ventas mientras destruyen margen. Organizaciones expandirse mientras debilitan flujo operativo. Empresas aparentando estabilidad mientras internamente ya comenzaron a fracturarse”, afirmó.
Considera que el problema no siempre es técnico o financiero, sino de adaptación organizacional. Desde su perspectiva, las compañías más resilientes no son necesariamente las que tienen más capital, sino aquellas capaces de confrontar la realidad antes de que la presión se vuelva inmanejable.
También advirtió que en México y Latinoamérica existen organizaciones que operan bajo altos niveles de fragilidad interna pese a proyectar crecimiento externo, especialmente en contextos marcados por burocracia, crecimiento acelerado e intereses cruzados.
“Las empresas no colapsan cuando aparecen los problemas. Colapsan cuando dejan de reaccionar ante ellos”, concluyó.
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