La administración Trump ha dado un giro histórico en su estrategia antidrogas hacia México: ya no solo persigue a capos del narcotráfico, sino a los políticos que presuntamente reciben dinero del crimen organizado para proteger sus operaciones.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos acusó recientemente a los cárteles de “usar cada vez más sus ganancias ilícitas para hacer pagos en efectivo a campañas políticas mexicanas”, con el objetivo de elegir candidatos “dispuestos a defender a los cárteles y sus intereses”.
Gobernadores y alcaldes en la mira de Washington
En el último año, la administración estadounidense ha revocado visas a funcionarios de alto nivel, incluyendo a la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, además de numerosos alcaldes. En un movimiento sin precedentes, fiscales estadounidenses presentaron cargos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, por presuntamente permitir operaciones de narcotraficantes a cambio de sobornos y apoyo electoral.
Ambos funcionarios, militantes del partido Morena, han negado cualquier irregularidad. Sin embargo, estas acciones representan una ruptura drástica con la práctica estadounidense de manejar disputas bilaterales de forma discreta.
“Este es territorio inexplorado en las relaciones México-Estados Unidos”
Así lo afirmó Pamela Starr, politóloga de la Universidad del Sur de California y autora del libro “The Making of Mexico: Revolution, Reform, and Transformation”.
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¿Por qué EU intensifica la presión sobre políticos mexicanos?
La estrategia de línea dura de Donald Trump incluye:
- Designación de cárteles como organizaciones terroristas
- Bombardeo de embarcaciones sospechosas de transportar drogas en el Caribe y el Pacífico
- Mayor capacidad para procesar a políticos que colaboran con el crimen organizado
Gracias a operaciones antidrogas agresivas y la cooperación de México, decenas de figuras de alto nivel de los cárteles han sido extraditadas a custodia estadounidense en los últimos dos años. Analistas de seguridad especulan que muchos están dispuestos a revelar información sobre sobornos a políticos para reducir sus sentencias.
“Es la única forma realista en este país de detectar los vínculos entre el crimen organizado y las campañas políticas”
Declaró Luis Carlos Ugalde, académico que dirigió el Instituto Federal Electoral de México entre 2003 y 2007.
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Tensión creciente con el gobierno de Sheinbaum
Esta política está tensando las relaciones con la presidenta Claudia Sheinbaum y su partido Morena, que cuenta con mayoría en el Congreso y controla casi tres cuartas partes de las gubernaturas del país.
Tradicionalmente, Estados Unidos otorgaba a México “mucha autonomía política doméstica” para garantizar estabilidad en un vecino dispuesto a cooperar en temas que van desde relaciones de poder global hasta migración ilegal y comercio, explicó Starr.
Sin embargo, la politóloga advirtió que si la administración Trump va demasiado lejos, “arriesgan envenenar las aguas de la cooperación bilateral en seguridad”.
El dinero del narco en campañas: un fenómeno que explotó
Nadie conoce la escala exacta de las donaciones de cárteles a campañas políticas mexicanas, pero incluso ex funcionarios electorales reconocen que las sumas son significativas.
“Es un fenómeno que ha detonado muy rápidamente”
Señaló Ugalde, añadiendo que el problema apenas se registraba hace dos décadas, cuando él era funcionario electoral. El flujo de dinero ilícito hacia la política mexicana ha crecido exponencialmente, coincidiendo con la fragmentación de los grandes cárteles y la multiplicación de grupos criminales que buscan protección local.
Implicaciones para la relación bilateral
El cambio de estrategia estadounidense plantea interrogantes sobre el futuro de la cooperación en seguridad entre ambos países. Mientras Washington intensifica la presión pública sobre funcionarios mexicanos, el Gobierno de México enfrenta el dilema de responder a las acusaciones sin parecer que cede ante presiones extranjeras.
Los próximos meses serán determinantes para observar si esta nueva táctica estadounidense logra resultados concretos en la lucha contra el narcotráfico o si, por el contrario, termina deteriorando una relación bilateral ya de por sí compleja en temas de migración, comercio y seguridad fronteriza.
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