En una era donde los pixeles valen más que el oro, México ha completado su misión: conquistar el mundo de los videojuegos. Con una armada de 76 millones de jugadores activos y botines que superan los 2,300 millones de dólares anuales, el país no solo domina el panorama latinoamericano, sino que ya se codea con las grandes potencias como el 10° mercado gamer más grande del planeta, según el último informe de Banco Santander y Endeavor.
Los gamers mexicanos: una fuerza imparable
Mientras otros mercados de entretenimiento luchan por mantenerse relevantes, los jugadores mexicanos están escribiendo su propia leyenda. Cada año, destinan un 25% más de sus recursos a vivir aventuras digitales que a cualquier otra forma de ocio. Con un gasto promedio de $5,500 pesos anuales en consolas de última generación, ediciones especiales y accesorios gamers de alto rendimiento, han convertido su pasión en el sector de entretenimiento más dinámico del país.

Declaró Vincent Speranza de Endeavor México durante la presentación.
“Los videojuegos en México ya no son simple entretenimiento; son motores de innovación y generadores de nuevas economías digitales”.
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Startups mexicanas que conquistan el mundo
El 2024 marcó un hito para la industria: a nivel global, se invirtieron $5,000 millones de dólares en startups de videojuegos, con un 65% destinado a desarrollo de contenido. México ya tiene casos de éxito, como Lienzo y Mecha Studios, cuyos juegos han llegado a las grandes plataformas: Xbox, PlayStation y Nintendo.
Laura Cruz Urquiza, de Santander México, ve un futuro brillante:
“Tenemos todo para ser un hub global de gaming. Es cuestión de tiempo que México sea reconocido como una potencia en desarrollo de videojuegos”.
¿Qué frena a México?
Aunque el panorama es prometedor, el informe advierte sobre obstáculos clave:
- Falta de financiamiento para estudios emergentes.
- Carencia de talento especializado por rezago educativo.
- Competencia feroz con gigantes como EE.UU., China y Japón.
Pero el mensaje es claro: si México supera estos retos, los videojuegos podrían convertirse en uno de los motores económicos del país. Con 76 millones de jugadores y una industria en auge, el potencial es enorme.
Los videojuegos ya no son solo diversión en México; son tecnología, cultura y economía. Y esto es solo el primer nivel.