Entre largas jornadas laborales y el predominio de la tecnología, especialistas advierten que la convivencia familiar enfrenta una desconexión en los vínculos. Esta situación motivó a la coach Olivia Rodríguez a desarrollar su Decálogo de Conexión, una guía para impulsar el desarrollo de las infancias.
Se trata de un ejemplar que propone 10 principios prácticos para fortalecer la relación entre padres e hijos y priorizar la presencia en la vida cotidiana. Se trata de un lanzamiento que llega rumbo a la celebración del Día del Niño y de la Niña.
La experta hace énfasis en la necesidad de un acercamiento, luego que el 75% del tiempo de calidad que las familias compartirán con sus hijos ocurre en las primeras etapas de su vida. Este dato plantea una pregunta urgente sobre cómo se aprovechan esos momentos clave para el desarrollo emocional y social de niñas y niños.
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Olivia Rodríguez lanza su Decálogo de Conexión
Estudios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señalan que el bienestar emocional está estrechamente ligado a la calidad de las relaciones personales cercanas, siendo la familia uno de los factores más determinantes. En ese sentido, el ejemplar de Rodríguez busca transformar la intención en acción, promoviendo hábitos simples pero significativos como escuchar con atención, compartir tiempo sin distracciones y generar espacios de convivencia auténtica.
La propuesta de Decálogo de Conexión, de Olivia Rodríguez, parte de la idea de que la conexión no ocurre de manera automática, sino que requiere intención. En un entorno donde el tiempo parece insuficiente, el reto no es tener más horas disponibles, sino decidir cómo se utilizan. Datos de la Oficina de la Coordinación de Comunicación indican que el 72% de los adultos desearía contar con más tiempo personal y familiar, mientras que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía reporta que el 90.5% de los jóvenes utiliza internet y redes sociales principalmente para relacionarse, lo que redefine las dinámicas de interacción.
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Pequeños cambios, grandes impactos
El Decálogo invita a replantear la idea del “tiempo de calidad” y a reconocer que los momentos más valiosos no siempre requieren planeación, sino atención. Hacer pausas conscientes, priorizar encuentros espontáneos y reducir distracciones tecnológicas son algunos de los principios que buscan reconstruir el tejido familiar desde lo cotidiano.
Además, la guía subraya que la conexión evoluciona con el tiempo. A medida que los hijos crecen, las formas de acercamiento deben adaptarse, dejando atrás inercias y promoviendo relaciones más conscientes. Este enfoque resulta clave para el desarrollo integral de los menores, ya que los vínculos familiares sólidos influyen directamente en su autoestima, habilidades sociales y proyección a futuro.
La iniciativa no solo plantea una reflexión individual, sino que abre una conversación social más amplia: en un mundo hiperconectado, la verdadera cercanía sigue dependiendo de la presencia real. Porque, como resume el propio decálogo, el mejor tiempo en familia no es el que sobra, sino el que se decide vivir.
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