Hay ejecutivos que administran empresas y hay quienes construyen una filosofía de negocio. Fanny Finzi, empresaria y consultora fiscal, pertenece al segundo grupo, y esa distinción es la que ha convertido su nombre en referencia obligada cuando se habla de liderazgo empresarial en México, no solo por los resultados de las firmas que impulsa, sino por la manera en que ha decidido ejercer el poder: con visión de largo plazo, en equipo y con una convicción que repite como principio rector.
“El liderazgo no consiste en tener todas las respuestas, sino en rodearte de personas extraordinarias, escuchar distintas perspectivas y tomar decisiones con responsabilidad, ética y visión estratégica”, resume Finzi, quien junto con un equipo de socios ha construido un ecosistema de tres proyectos que operan de manera complementaria: AS7, consultoría fiscal y financiera integral; Milano Financiera Group, enfocada en innovación financiera; y B1 Soft, orientada al desarrollo tecnológico. Ninguno de los tres, aclara, opera bajo un liderazgo individual, sino bajo una estructura de socios que combina especialidades distintas.
Esa convicción es la misma que aplica al concepto que ha convertido en su sello: la Inteligencia Fiscal, un modelo en el que la información deja de servir únicamente para cumplir con obligaciones y se convierte en herramienta para tomar mejores decisiones empresariales. Pero, a diferencia de sus intervenciones en medios especializados en fiscalidad, Finzi insiste en que ese modelo es, ante todo, una extensión de su filosofía de liderazgo, no un servicio técnico aislado.
Finzi resume su estilo de dirección en tres palabras: transparencia, resiliencia y conciencia humana. “La transparencia genera confianza, y la confianza es el cimiento de cualquier organización sólida”, explica. La resiliencia, agrega, es lo que permite mantener claridad estratégica incluso en los escenarios más complejos. Y la conciencia humana —el rasgo que menos aparece en el discurso empresarial tradicional— es, para ella, la diferencia entre dirigir una empresa y construir una organización que trasciende.
Al hablar de la decisión más importante de su carrera, Finzi no menciona una cifra ni un cierre de negocio. Habla de una apuesta: construir empresas con visión de largo plazo, basada en innovación, preparación constante y diversificación. Esa decisión, dice, la llevó a dejar de concentrarse únicamente en la operación del día a día para enfocarse en desarrollar equipos, impulsar el talento y construir organizaciones capaces de adaptarse a un entorno cada vez más dinámico.
La visión de Finzi ya no se limita al mercado mexicano. Junto con su equipo de socios, impulsa proyectos de innovación financiera, activos digitales y expansión hacia nuevos mercados, convencida de que el talento empresarial mexicano puede competir en cualquier geografía.
“Mi liderazgo femenino no tiene fronteras; la visión, la preparación y la determinación trascienden cualquier territorio”, afirma, en una declaración que resume tanto su ambición internacional como el trasfondo de su discurso: el liderazgo no se negocia, se construye con conocimiento, carácter y resultados.
La conversación con Fanny Finzi para Mundo Ejecutivo se inscribe en la gira de medios que la llevará, junto con su equipo de socios, a distintos foros nacionales e internacionales, bajo una idea que resume el fondo de toda su propuesta: el liderazgo, como la estrategia fiscal, ya no empieza cuando llega el problema; empieza desde la primera decisión del negocio.