BADA México llega a una nueva edición este 2026 demostrando su poder de organización. Esto la consolida como una de las ferias de arte más relevantes de la CDMX. Su clave está en ofrecer un modelo que rompe con la intermediación tradicional, lo que coloca al artista en el centro del ecosistema creativo y comercial.
Daphne Ibargüengoytia, directora ejecutiva de BADA México, recuerda en entrevista con Mundo Ejecutivo CDMX que el proyecto surgió para cubrir un vacío histórico. La ciudad, con una intensa producción artística, carecía de un foro profesional de contacto directo entre creadores y público.
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BADA México 2026 impulsa un nuevo ecosistema del arte
Subraya que, pese a la “explosión creativa” del país, no existía una plataforma bien curada donde los artistas pudieran exponer y vender su obra sin intermediarios. En ese sentido, explicó que la feria responde a una lógica contemporánea en la que el creador asume el control total de su carrera.
“Es una feria que ha agarrado mucha fuerza, mucha relevancia, sobre todo porque es un espacio que hacía falta en CDMX”, señaló Ibargüengoytia.
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“El artista se autogestiona 360 grados: no sólo crea en el taller, también vende, hace relaciones públicas y tiene contacto directo con su público”, afirmó. Este modelo, explicó, parte de la convicción de que “nadie puede hablar de la obra mejor que el propio artista”.

Una apuesta por la inclusión
El impacto de este enfoque también se refleja en la relación con los visitantes. Para Daphne Ibargüengoytia, BADA México 2026 derriba la percepción del arte como un territorio excluyente. Esto es gracias al ecosistema que propone desde hace años y que lo convierte en un espacio ideal para el diálogo entre artistas y los visitantes.
“El público ha encontrado en BADA un espacio donde puede ser incluido”, dijo, al señalar que la feria invita a cualquier persona a conectar con las obras desde la experiencia personal, sin barreras académicas o económicas. “Claro que puedes entrar, conectar con una obra y empezar o crecer tu colección”, añadió.
Desde su primera edición en la CDMX, BADA ha duplicado el número de artistas participantes, al pasar de 100 a 200 creadores. Este crecimiento responde a que la mayoría de los artistas busca repetir su participación.
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“Eso nos habla de que sí está funcionando BADA; los artistas venden y encuentran un lugar donde pueden vivir del arte sin depender de un tercero”, sostuvo.
Hoy existen creadores que obtienen su sustento principal gracias a la feria, lo que representa un cambio estructural en un sector históricamente precarizado.
Para evitar la repetición de propuestas y garantizar diversidad, la organización implementó un sistema de doble convocatoria: una primera, limitada al 50 por ciento, para artistas que ya participaron, y una segunda abierta a nuevos talentos. Esta estrategia permite que cada edición incorpore propuestas frescas y mantenga el interés del público.

Banco Azteca, un aliado para el crecimiento
El crecimiento de BADA también ha sido impulsado por su alianza con Banco Azteca, institución que apostó por el proyecto desde sus inicios.
“Banco Azteca creyó en el proyecto cuando no tenía nada”, recordó Ibargüengoytia. Además del patrocinio, la colaboración ha permitido desarrollar iniciativas como la convocatoria de Jóvenes Creadores, que ha otorgado 25 stands gratuitos en distintas ediciones, y la integración de proyectos de diseño en colaboración con Design Week México.
La edición más reciente incorpora nuevas propuestas, como Expo Arte Futbol, una muestra colectiva que reúne obras de distintas disciplinas inspiradas en este deporte. Además contará con un homenaje a la fotógrafa Lourdes Almeida, figura clave de la fotografía social en México. “Creemos que BADA también tiene la responsabilidad de señalar a estos artistas que han sido un parteaguas en la historia del arte mexicano”, afirmó la directora.
En términos de resultados, BADA reportó más de seis mil 500 obras vendidas en su edición anterior, sin retener comisiones, ya que el 100 % de las ventas corresponde a los artistas. A ello se suma una oferta gastronómica y de experiencias que, según Ibargüengoytia, refuerza el carácter abierto y festivo de la feria.
“BADA no es una feria rígida; es una fiesta donde puedes preguntar, aprender y hablar directamente con el artista”, concluyó.
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