Rubén Rocha Moya y Enrique Inzunza Cázarez sostuvieron al menos dos reuniones privadas tras ser señalados por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York por presuntos vínculos con el narcotráfico, de acuerdo con una investigación periodística que recabó testimonios de políticos en funciones y fuentes cercanas al gobierno de Sinaloa.
El primer encuentro habría ocurrido el 29 de abril de 2026 en el Palacio de Gobierno de Sinaloa, mientras que el segundo se realizó el 21 de mayo en la residencia del gobernador con licencia ubicada en Isla Musalá, Culiacán.
Primera reunión: análisis de escenarios judiciales
De acuerdo con la investigación del periodista especializado en crimen organizado José Luis Montenegro, quien realizó trabajo de campo en Badiraguato, Batequitas, Batopito, Las Majadas, Elota, El Limón de los Ramos, Jesús María y Culiacán, la conversación del 29 de abril se prolongó hasta la madrugada.
Una fuente de alto nivel reveló que ambos políticos analizaron opciones para salir “bien librados” de las acusaciones, así como las ventajas y riesgos de enfrentar posibles procesos judiciales tanto en México como en Estados Unidos.
La reunión se produjo después de que se difundiera en territorio mexicano la acusación formal presentada por la Corte de Distrito Sur de Nueva York.
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Segundo encuentro: ruptura y advertencia
El 21 de mayo, Inzunza Cázarez acudió a la casa de Rocha Moya para conocer si existía comunicación con la presidenta Claudia Sheinbaum o con autoridades estadounidenses respecto a los señalamientos.
Según fuentes cercanas al gobierno estatal consultadas por Montenegro, el gobernador con licencia respondió:
“Cada quien se rasca donde tiene comezón”
Rocha Moya habría advertido que sería la última vez que se reunirían y cerró la conversación con la frase: “Se vienen tiempos difíciles”.
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Plan descartado de Morena en Culiacán
La investigación también reveló que integrantes de Morena discutieron a principios de junio el posible regreso de Juan de Dios Gámez Mendívil a la presidencia municipal de Culiacán, con la intención de evaluar posteriormente la reanudación de actividades de Rocha Moya.
Sin embargo, el plan fue descartado. Según uno de los testimonios recabados, Gámez Mendívil no se encontraba en condiciones de soportar la presión política y mediática derivada del caso.
Por su parte, Inzunza reapareció el 25 de junio en una sesión virtual de la Comisión Permanente del Senado, sin presentarse físicamente ante sus compañeros legisladores.
Las acusaciones de la Fiscalía de Nueva York
La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York acusa a Rocha Moya, Inzunza y otros ocho funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa de mantener vínculos con la facción del Cártel de Sinaloa conocida como “Los Chapitos”.
Los cargos incluyen:
- Presuntos vínculos con el narcotráfico
- Delitos relacionados con ametralladoras y artefactos explosivos
- Supuesto apoyo electoral a cambio de protección e impunidad
En el caso específico del gobernador con licencia, la acusación sostiene que habría recibido apoyo de esa facción criminal para ganar la elección de 2021 y que, a cambio, prometió protección e impunidad durante su administración.
Rocha Moya rompe el silencio tras 69 días
Después de 69 días sin presentarse públicamente, Rocha Moya difundió el 9 de julio un mensaje en la red social X donde aseguró que desde el 1 de mayo ha permanecido “sin moverse” en su domicilio de Culiacán.
El gobernador con licencia negó encontrarse bajo protección de fuerzas federales y confirmó que compareció ante el Ministerio Público de la Federación para responder por las acusaciones estadounidenses.
Los señalamientos son falsos. Enfrento una embestida mediática de calumnias.
Rocha Moya atribuyó el caso a un ataque promovido desde “la ultraderecha” para afectar la soberanía nacional y estigmatizar al movimiento de la Cuarta Transformación.
Inzunza evita presencia física en el Senado
Enrique Inzunza tampoco ha retomado una actividad pública presencial regular. El senador de Morena reapareció únicamente mediante videoconferencias en trabajos legislativos.
Según información disponible, su bancada reconoció que evitó convocarlo físicamente para impedir que su presencia generara controversia adicional en medio del escándalo.
La situación de ambos políticos sinaloenses permanece bajo escrutinio público mientras continúan los procedimientos legales tanto en México como las investigaciones en Estados Unidos.
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