La guerra entre Estados Unidos e Irán cumple 20 semanas de conflicto y el foco estratégico se ha desplazado del programa nuclear iraní hacia el control del Estrecho de Ormuz, la vía marítima más importante del mundo para el comercio petrolero global.
El presidente Donald Trump proyectó en marzo de 2026 que el conflicto duraría entre cuatro y cinco semanas. Sin embargo, Irán ha demostrado ser un adversario mucho más formidable de lo anticipado, extendiendo las hostilidades más allá de las estimaciones iniciales del Gobierno de Estados Unidos.
Importancia estratégica del Estrecho de Ormuz
El Estrecho de Ormuz representa un corredor marítimo de 21 millas náuticas de ancho en su punto más angosto, ubicado entre Irán y Omán. Por esta vía transita aproximadamente el 20% del petróleo que se consume a nivel mundial, lo que lo convierte en un punto geoestratégico de primer orden para la economía global.
La Terminal de Contenedores de Khor Fakkan, ubicada en los Emiratos Árabes Unidos, se ha convertido en la única terminal completamente operativa del país que se encuentra fuera del Estrecho de Ormuz, evidenciando los riesgos que el conflicto representa para las cadenas de suministro internacionales.
Impacto en los mercados energéticos globales
El conflicto ha generado volatilidad significativa en los mercados de petróleo. Los analistas estiman que cualquier interrupción prolongada del tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz podría elevar los precios del crudo en más del 30%, afectando directamente a las economías importadoras de hidrocarburos.
Las principales potencias económicas han expresado preocupación por la escalada del conflicto. La Unión Europea y países asiáticos como Japón, Corea del Sur y China dependen críticamente del petróleo que transita por esta ruta marítima para abastecer sus economías.
Para México, el escenario representa tanto riesgos como oportunidades. Como pr