Ignacio Bonasa Alzuria, experto en liderazgo dentro de las empresas, impulsa el modelo “Liderazgo con alma”, el cual propone ampliar los criterios tradicionales de dirección. Su planteamiento llega en un momento en el que la discusión sobre los factores que determinan el desempeño de las organizaciones incorpora la calidad humana en el liderazgo.
El planteamiento del especialista parte de la necesidad de integrar desempeño y bienestar en la operación de las empresas. Desde esta perspectiva, el liderazgo deja de centrarse en el control y se orienta en la gestión de cultura organizacional, cohesión interna y continuidad operativa. La propuesta se sustenta en su experiencia en entornos corporativos, donde identificó una desconexión entre el cumplimiento de objetivos y el compromiso del personal.
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A partir de este diagnóstico, Ignacio Bonasa desarrolló el concepto de “Liderazgo con Alma”. Este se define como un modelo que vincula la toma de decisiones con el impacto en las personas. Es decir se traduce en prácticas orientadas a alinear discurso y ejecución, así como a incorporar criterios relacionados con el entorno laboral en la estrategia empresarial.
¿En qué consiste?
El modelo se articula mediante diversas iniciativas. Entre ellas se encuentra Liderarte, una metodología que incorpora el arte como herramienta para el análisis de dinámicas internas. A través de este esquema, las organizaciones abordan factores que influyen en el desempeño, como relaciones de equipo y patrones culturales.
Otra línea de trabajo es Resetéate, que se enfoca en la gestión del desgaste en posiciones directivas. Esta iniciativa propone espacios para revisar prioridades y sostener el rendimiento en contextos de presión. En paralelo, el movimiento DVT (Dale la vuelta a la tortilla) plantea la gestión de crisis como un proceso de aprendizaje aplicable tanto en entornos empresariales como sociales.
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El portafolio incluye también Hombre+ (Man+), un programa que aborda el papel de la masculinidad en el entorno laboral. Su objetivo es promover esquemas de liderazgo que integren distintos estilos de gestión y faciliten la colaboración dentro de las organizaciones.
Estos programas se complementan con el Modelo 4A, basado en aprendizaje, actitud, alma y acción, y con el enfoque denominado Liderazgo Gandhi–Mandela, que incorpora principios relacionados con ética y servicio en la toma de decisiones. Ambos buscan estructurar procesos de desarrollo en distintos niveles de responsabilidad.
Liderazgo con Alma, el modelo de Diego Bonasa
En el ámbito institucional, el experto impulsa el Parlamento de Líderes Latinoamericanos, una iniciativa orientada a generar espacios de diálogo sobre liderazgo y gestión en la región. El objetivo es vincular prácticas empresariales con criterios de responsabilidad social.
El análisis también identifica un fenómeno recurrente en posiciones directivas: la presión asociada a la toma de decisiones y la gestión de resultados. Este contexto puede derivar en esquemas de liderazgo que afectan la cultura interna y la operación de las empresas.
Su propuesta plantea integrar variables técnicas y humanas dentro de la estrategia corporativa. El objetivo es alinear desempeño financiero con condiciones organizacionales que permitan continuidad y desarrollo. En este marco, el liderazgo se posiciona como un elemento que incide en la competitividad y en la sostenibilidad de las empresas.
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