Era 2015 cuando Isis Ahumada Monroy conoció a Jonathan, cuya familia migró a Colima para trabajar como jornalera y cuya historia hoy es eje para Mi no lugar. Era su maestra de secundaria y hoy, 10 años después de acompañamiento y trabajo intermitente, su historia llega a la Cineteca Nacional. A través de su historia hoy se pone el foco en las fracturas que atraviesan miles de niñas y niños en contextos de movilidad forzada.
En entrevista para Mundo Ejecutivo CDMX la cineasta inició el desarrollo e investigación de la historia al mismo tiempo que daba clases en una secundaria de la comunidad de Quesería, Colima. Allí hay una importante planta azucarera. Ahí conoció de cerca la realidad de estudiantes provenientes de familias cortadoras de caña que migran cada temporada para trabajar.
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Mi No Lugar, el documental de Isis Ahumada sobre la migración infantil
“El rodaje no fue continuo todos los años, fue más bien un seguimiento de Jonathan y su familia”, explica la directora. La filmación se extendió hasta 2020, cuando la pandemia obligó a frenar el proceso. Esa pausa, sin embargo, permitió que la historia captara un arco temporal amplio, desde los primeros momentos de la adolescencia del protagonista hasta etapas posteriores más complejas. La película se terminó 2022 y tuvo su estreno en el Festival Internacional de Cine de Morelia. Tras un recorrido por muestras nacionales e internacionales, finalmente llega a la Cineteca Nacional en 2026.
El primer acercamiento con Jonathan ocurrió en el aula. La hoy directora identificó que en cada grupo, de alrededor de 35 estudiantes, cinco o seis provenían de familias migrantes.
“Había una deserción escolar altísima. Al finalizar el ciclo, el 90% de ellos ya no concluía”, señala. La razón no era falta de interés, sino la propia condición migratoria.

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Isis Ahumada, directora de Mi No Lugar, sostiene que uno de los motivos de la deserción escolar es que debían regresar a sus comunidades de origen o continuar moviéndose en busca de trabajo.
La otra realidad de Colima
Se trata de uno de los estados más pequeños del país, pero cerca de 28 mil familias migran cada temporada hacia la zona cañera. En comunidades como Quesería confluyen culturas nahuas, amuzgas y mixtecas, generando una escuela multicultural que, según la cineasta, durante años no fue reconocida como tal y estuvo atravesada por racismo y segregación.
Mi no lugar, de Isis Ahumada evita el sensacionalismo y apuesta por la intimidad. La cinesta destaca que, pese al contexto adverso, la infancia persiste:
“Ellos juegan, ríen, sueñan. No se trata de romantizar, pero sí de reconocer esa fortaleza comunitaria”, indica.
La violencia e inseguridad que han crecido en la región añaden nuevas capas de complejidad, con jóvenes expuestos tanto a la precariedad laboral como al riesgo del reclutamiento criminal.

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Como parte del estreno, la directora impulsa la campaña de impacto social “Mochilas de Azúcar”, que busca llevar la película a comunidades jornaleras y escuelas en estados cañeros como:
- Veracruz
- Jalisco
- Oaxaca
- Puebla
- Chiapas
Las mochilas incluyen el documental, materiales lúdicos como una lotería temática y guías pedagógicas; algunas cuentan incluso con mini proyector y bocina para facilitar exhibiciones en zonas sin infraestructura.
“Es un granito de arena”, dice Isis Ahumada convencida de que las historias como la de Jonathan en Mi No Lugar no sólo deben verse en festivales, sino regresar a las comunidades que las inspiraron.
POR NÉSTOR RAMÍREZ VEGA
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