Fallece Pedro Friedeberg, el ‘ser histórico’ del surrealismo en México

Fallece Pedro Friedeberg, el 'ser histórico' del surrealismo en México Fallece Pedro Friedeberg, el 'ser histórico' del surrealismo en México
Pedro Friedeberg en 2024. Foto: Néstor Ramírez Vega

La historia de Pedro Friedeberg, representante del surrealismo en México, continúa tras su fallecimiento a los 90 años de edad. Pues como él mismo dijo, el surrealismo es eterno así como su obra, que nos metió en laberintos de sempiternos caminos.

Fue su familia quien dio a conocer el fallecimiento del artista en San Miguel Allende. Murió rodeado de su familia, amor y paz. “Su obra y su espíritu creativo dejan un legado inmenso”, añadieron Diana y David Friedeberg, así como Carmen Gutiérrez, en su mensaje de despedida.

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¿Quién fue Pedro Friedeberg, maestro del surrealismo en México?

En palabras sencillas y directas, uno de los artistas más importantes de los últimos dos siglos. No porque haya vivido 200 años, sino porque su legado hasta la fecha sigue hablándole al mundo. A través de sus patrones, cosmovisión y creatividad, regaló al mundo y a México algunas de las piezas más importantes de la cultura. Su silla mano es referente esencial de su obra, pero también piezas como su Que onda o’sea no mames güey.

El artista fue una ardilla que nació en 1829 y que murió en 1837 partida por un rayo. Desde entonces reencarnó una y otra vez hasta llegar como el humano que vio la luz del mundo en 1936, en Florencia, Italia. Llegó desde joven a México junto a su familia y en 1959 comenzó su historia artística con su primera exposición en la Galería Diana de CDMX.

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Remedios Varo y Mathias Goeritz fueron clave en esa primera exhibición de Pedro Friedeberg, pues lo animaron a que compartiera su arte antes aún de ser reconocido como un referente del surrealismo en México, mote del cual llegó a renegar. Además el escultor lo sumó al grupo de Los Hartos, quienes montaron una resistencia frente al arte moderno general. En dicho grupo también estuvieron José Luis Cuevas, Chucho Reyes e Ida Rodríguez Prampolini.

El Museo Nacional de la Estampa, el Museo Histórico de San Miguel de Allende, la Galería José María Velasco, el Museo de Arte Moderno, el Palacio de Bellas Artes, la Bienal Internacional de Obra Gráfica en Segovia, España; el LACMA, en Los Ángeles, y muchos espacios de diferentes países se rindieron ante el arte del maestro.

Una mente incanzable

Pedro Friedeberg fue una persona accesible, pero también que imponía a partir de su figura. En una plática en la Galería 526 del Seminario de Cultura Mexicana en 2024 se mostró jovial, divertido y abierto a contestar todo tipo de preguntas. Sin divagar, pero con comentarios precisos que invitaban a reflexionar al oyente. Tal fue una de las declaraciones que hizo:

“Hay que educar a la gente a través del arte que es más agradable que a través de las mentiras”, exhibiendo las problemáticas que se viven desde hace un siglo.

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El artista se sentía motivado porque en la actualidad no veía una intención por pertenecer a un grupo u otro, como ocurrió en el siglo XX con los modernistas, los muralistas, La Ruptura, Los Hartos y demás. Exclamaba que hoy se vive una mayor individualidad, una libertad, un arte que va desde lo abstracto hasta lo figurativo, pero también a lo minimalista o al mundo de los sueños.

La creatividad de Pedro Friedeberg nunca dejó de correr como la ardilla que una vez fue, pues siempre seguía creando como lo mostró Liora Spilk en su documental sobre el maestro del surrealismo en México. Lo que comenzó como una tarea se convirtió en uno de sus más grandes proyectos y no fue por la figura que buscaba retratar en el filme o por las horas de grabación. Se trató debido a que él invitaba a “soñar en grande como lo hace él”.

Comentó que él trataba a toda la gente como sus iguales y que por eso no le gustaba que le dijeran “maestro porque no es un maestro, él se considera como un ser histórico que lo que hace es transmitir el conocimiento”.

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¿Cuánto cuestan sus obras?

El artista fue uno de los más importantes de México y contó con una intensa producción artística ya fuera a través de dibujos, esculturas, litografías o demás. Sin embargo no por ello es que sus piezas estuvieran fuera del alcance de la gente.

Como ejemplo se muestra que en una de las subastas de Morton, una Silla-Mano de Pedro Friedeberg tenía un costo de entre 300 mil y 500 mil pesos en 2022. Incluso en la subasta que se realizará el próximo 25 de marzo hay lotes que oscilan entre los 20 mil a los 40 mil pesos.

El arte mexicano se queda sin el último de sus íconos del surrealismo, una familia sin un padre, su sociedad sin un amigo, la academia sin un referente histórico vivo. Pero hoy inicia una leyenda y una nueva resurrección de la ardilla que nació hace 197 años.

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